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Terra
La Coctelera

VIVIR

Vivo en un pasado que no puedo olvidar, retengo momentos e ilusiones que me hicieron soñar, la vida son dos días, siete a tu lado y siete desperdiciados, no cambiaría nada. No sé si es el despertar de los dormidos o el sueño de los despiertos, o si el alcohol hizo que todo fuera un juego... pero tienes que mancharte las manos. Hay momentos en los que todo te parece posible, en los que todo es posible... noches en las que abres los ojos y sueñas con ellos abiertos... a la mañana siguiente, cuando te despiertas, todo parece un sueño... tal vez lo halla sido, tal vez no... a veces la realidad parece un sueño, a veces los sueños se hacen realidad...

Busco horizontes sobre los que sentarme al revés dejando que los pies cuelguen hacia el cielo... buscando horizontes sobre los que poder subirnos para que el sol de vida a nuestras sombras y ésta pueda bailar sobre el mar... buscando horizontes que parezcan hilos para atarnos a esta vida con toda la fuerza posible y vivirla sin ataduras... buscando horizontes para reencontrarnos con una mirada amiga que no necesita ocasos para brillar con luz propia...

Y nos esconderemos bajo nuestras propias miradas, y seré dueña de tus ojos sin que lo sepa nadie... coleccionaremos susurros y momentos encerrados en frases para el recuerdo...y vamos a coleccionar olores, sabores, miradas, sonidos y tactos...vamos a coleccionar cada uno de los instantes que se escondieron entre los pliegues de las sábanas, los que se mecieron con el clicketeo de la lluvia sobre el cristal, los que se durmieron con sonrisas generadas por risas aceleradas... vamos a coleccionar todo aquello que nos ha pasado, y todo lo que aún no... Vamos a coleccionarnos!!

Hay tiempos en los que caminar por la vida, es más que caminar mirando fijo hacia delante...son días en los que te preguntas qué hay más allá de esa sucesión de pasos expuestos naturalmente, descuidadamente. Segundos en los que todo alrededor se acopla en perfecta armonía y la lógica queda al descubierto, sin embargo, al margen de cualquier acontecimiento semi-especial sólo estás caminando por la calle, de la mano de nadie, tratando de adivinar un poquito la vida de todos los que caminan como tú ese día...

K E N I A

Una tarde de primavera, sentadas en una cafetería, empezamos a confeccionar la lista del que sería el viaje de aquel verano. Llevábamos meses intentando coincidir como mínimo 15 días todas juntas, por fin lo conseguimos!! Se barajaban múltiples países, diferentes tipos de viaje y no nos poníamos de acuerdo.. Por tanto, decidimos hacer papelitos y echarlo a suertes. Estábamos de los nervios, decidimos pedir otra ronda de cafés... Cuál sería nuestro destino???
Una mano inocente sacó el papelito y tachán tachán...

K E N I A

Al principio parecía una locura, pero no fue así. Empezamos a organizar el gran viaje. Para mi se convirtió en uno de mis viajes soñados, y llegué a contagiar al resto de que viajar a África y poder vivir la aventura de nuestras vidas recorriendo la sabana en un todoterreno para ver de cerca leones, cebras, antílopes... o compartir juegos con los guerreros masais. Y es que este país, ubicado en la costa oriental del continente africano, se ha convertido en un destino ideal.

Llegó el gran día y comenzamos la gran aventura.
El viaje se inició volando a Nairobi, la capital de Kenia, llegamos y nos alojamos en uno de los hoteles más legendarios del mundo: Norfolk, un establecimiento centenario de estilo colonial que ha sido testigo inmutable del paso de personalidades de la talla de Karen Blixen( la autora de la famosa novela Memorias de África ) o del mismísimo Presidente norteamericano Roosevelt.

En Nairobi merece la pena visitar la casa ( hoy museo ) donde vivió la escritora danesa y acercarse hasta el orfanato de jirafas, donde quedé impresionada al verlas de cerca y poder tocarlas.

Menuda sensación!!

Una de mis amigas, buscaba algo más exótico, así que un guía le indicó que nos diésemos una vuelta por los mercadillos y que hiciéramos una parada para comer en el restaurante Carnivore ( no es broma, no ), que como bien dice su nombre, se puede degustar un menú compuesto de carne de cebra, antílope, avestruz, cocodrilo o gacela. Sin duda, toda una experiéncia. Es a partir de esos momentos cuando tomamos conciéncia de que estábamos en un país muy diferente al nuestro.

A bordo de un jeep comenzamos un recorrido, con dirección al monte de Kenia ( unos 5.120 m. aproximadamente ), por las tierras altas, una zona eminetemente agrícola. La carretera atraviesa pequeños pueblecitos que nos daban una idea de cómo es la vida rural en Kenia, otras veces es fácil cruzarse con un matatu ( pequeña furgoneta que hace las veces de autobús ) atestado de gente.

Nuestro destino era otro alojamiento mítico: Monte Kenia Safari Club, un lodge fundado por el actor William Holden en 1959 y que acabó convirtiéndose en el refugio secreto de gente tan famosa como Ava Gardner o Frank Sinatra. Allí disfrutamos como enanas, paseando a caballo, cenas a la luz de las antorchas... Pero el colmo fue sin duda, poder dormir en una tienda de campaña con todo lujo de detalles.

Y desde allí rumbo a las Llanuras de Laikipia, la tierra del Rey León, si, si...Akuna Matata...visitamos un poblado samburu, nos bañamos en un río, eso sí, sin hipopótamos ni cocodrilos. Pero personalmente lo que me llegó a entusiasmar fue sobrevolar en avioneta la sabana con dirección a la Reserva Natural de Masai Mara, verdadero santuario animal, donde pude contemplar la gran migración de miles de cebras, ñus, leones...

El espectáculo es, sencillamente, impresionante.